aula libre

Todos podemos aprender a ver el mundo, lo que somos, con ojos nuevos... y hacerlo posible.

7.3.11

En Islandia no tenemos corresponsales.


5 Marzo 2011
Isaac Rosa – Comité de Apoyo de ATTAC
Las revoluciones son siempre muy fotogénicas, y ahora incluso se retransmiten en directo. Ahí tenemos el caso de Egipto, cuya lucha contra Mubarak hemos visto en tiempo real, con decenas de corresponsales sobre el terreno; y lo mismo pasaría en Libia si Gadafi permitiera la entrada de periodistas.
Pero las revoluciones quedan bien en la tele si son violentas. Si no hay manifestaciones tumultuosas, barricadas ardiendo, pedradas y gente con la cabeza abierta, no hay mucho que ver. Debe de ser por eso que no tenemos corresponsales en Islandia, y hasta ahora ningún telediario ha conectado en directo con las calles de Reikiavik, ni en los periódicos hay infografías diarias sobre este pequeño país del norte de Europa.
Decir “revolución pacífica” suena a oxímoron, y muchos dirán que no es posible, que es otra cosa. Pero los islandeses están protagonizando lo más parecido a una revolución que hemos visto en esta parte del mundo en mucho tiempo, y por aquí apenas nos hemos enterado. Seguramente porque las mediáticas revueltas árabes no tienen riesgo de contagio en Europa, mientras que la movilización islandesa puede darnos ideas peligrosas.
Después de que la economía de Islandia, la niña bonita del neoliberalismo, se hundiese en 2008, con bancos quebrados y una deuda inasumible, los poco más de 300.000 habitantes de esta isla nórdica salieron a la calle y la liaron. Y no han parado hasta hoy.
Entre otras cosas han conseguido que el gobierno dimita, nacionalizar la banca, perseguir penalmente a los banqueros responsables, rechazar en referéndum el pago de la deuda bancaria, y ahora participan en la elaboración de una nueva constitución más democrática y social. Por si fuera poco, han aprobado una iniciativa para convertir el país en un refugio internacional para la libertad de prensa, donde el próximo Julian Assange pueda trabajar sin que lo encarcelen ni le cierren la web.
Sí, es verdad que España e Islandia no tienen mucho en común. Es un país pequeño, aislado, con peculiaridades económicas. Pero después de tanto decirnos que no somos Grecia ni Irlanda, a uno le entran ganas de ser Islandia un ratito.
Artículo publicado en Público.

20.2.11

¿Qué hace Finlandia con los niños-as?

Parece necesario analizar los datos que nos vienen dados por los informes internacionales. Compararnos con quien sea es un ejercicio de "mala educación" si observamos la educación como fenómeno complejo. Es preciso exponer con la misma nitidez la evidencia de las diferencias socio-culturales, familiares y del propio sistema educativo (en lo legal y en la práctica) antes de ofrecer los famosos listados. 
Así me surgen varias preguntas:
1. ¿Qué indica que una sociedad valora a sus niños, su escuela pública y a su profesorado?
2. ¿Qué política hay hacia las familias?
3. ¿Qué criterios usan los legisladores para crear las leyes educativas?
Espero que cada uno pueda encontrar sus respuestas en este reportaje... y podamos compartirlas.




22.1.11

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En Días Como Hoy - El fracaso escolar en España
Interrogantes sobre un modo de concebir la educación que deja fuera del sistema a más del 30% de los niños y niñas. Estamos entrando en un activismo y esfuerzos frenéticos dentro de los centros que en el mejor de los casos reducen en algunos puntos las estadísticas. ¿Cuál es la raíz de este problema que hemos creado entre todos y que no sabemos resolver? ¿Se trata de compararnos con otros países? ¿Se trata de seguir haciendo reformas? ¿A dónde vamos con todo esto?